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Musicoterapia en el síndrome de Down y la discapacidad intelectual

La musicoterapia nació, en buena parte, en el trabajo con niños con discapacidad. En Uruguay, sus primeros pasos fueron en 1967, con maestras de educación especial que empezaron a usar la música en sus clases (lo cuento en historia de la musicoterapia). Hoy sigue siendo una de sus áreas más presentes.

Qué dice la investigación

La investigación es abundante en experiencias pero escasa en ensayos rigurosos. Hay revisiones que recopilan décadas de trabajo, como la de literatura sobre música y discapacidad intelectual (1943-2006), y una revisión sistemática de 2020 sobre el papel de la música en el desarrollo de niños con síndrome de Down. El panorama general: estudios pequeños, resultados alentadores en comunicación y participación social, y necesidad de investigaciones más sólidas.

Qué se trabaja

  • Comunicación: cantar ayuda a practicar sonidos, palabras y turnos de conversación.
  • Motricidad: tocar instrumentos trabaja la coordinación fina y gruesa.
  • Atención y memoria: las canciones con estructura repetitiva facilitan aprender secuencias.
  • Expresión emocional: la improvisación permite expresar sin depender de las palabras.
  • Inclusión: hacer música en grupo crea espacios donde todos participan.

El caso del síndrome de Down

Muchas personas con síndrome de Down disfrutan especialmente de la música y el ritmo, aunque cada persona es distinta. Es frecuente que haya mayor sensibilidad a sonidos fuertes y diferencias en la audición, por eso es importante un control auditivo y adaptar el volumen.

Ideas para casa y la escuela

  • Canciones con gestos, para unir palabra y movimiento.
  • Rutinas cantadas para las transiciones del día.
  • Instrumentos caseros para explorar sonidos.
  • Juegos de turnos con percusión: llamada y respuesta.

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Fuentes

Este artículo es de divulgación y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud ni con un musicoterapeuta formado.

Forma parte de la guía de musicoterapia.

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