La idea de que la música cura es tan vieja como la música. La musicoterapia como profesión, en cambio, es sorprendentemente joven: tiene menos de un siglo. Entre esas dos cosas hay una historia larga, llena de intuiciones correctas, promesas exageradas y, recién en las últimas décadas, evidencia. Esta es una versión breve de ese recorrido.
Antes de la ciencia: la música como remedio del alma
Casi todas las culturas antiguas usaron el canto y el ritmo en rituales de sanación. El relato más citado en Occidente está en la Biblia: en el primer libro de Samuel, David toca el arpa para aliviar la angustia del rey Saúl (1 Samuel 16:23).
En la Grecia clásica, la tradición atribuye a Pitágoras el uso de la música para ordenar el ánimo, y Platón dedicó páginas de La República a discutir qué modos musicales convenían al carácter. Son ideas filosóficas, no clínicas, pero ya contienen una intuición que la neurociencia confirmaría siglos después: el sonido organizado tiene efectos sobre el estado de quien lo escucha.
De la intuición a la profesión: las guerras del siglo XX
En Estados Unidos aparecen artículos sobre el uso terapéutico de la música ya en 1789 y 1796, según la Federación Mundial de Musicoterapia. Pero el giro decisivo llega con las dos guerras mundiales: músicos voluntarios tocaban en los hospitales de veteranos, y el personal médico notó que los pacientes respondían. Esa observación empujó a formar a los músicos en lugar de solo invitarlos.
- 1944: Michigan State University abre el primer programa universitario de grado en musicoterapia.
- 1950: se funda en Estados Unidos la National Association for Music Therapy.
- 1998: las dos asociaciones estadounidenses se unen en la actual American Music Therapy Association.
Europa: improvisar para comunicarse
En Gran Bretaña, la violonchelista francesa Juliette Alvin fundó en 1958 la sociedad que luego sería la British Society for Music Therapy, y en 1967 creó la primera formación del país, en la Guildhall School of Music and Drama.
Ese mismo 1958, el compositor Paul Nordoff y el educador Clive Robbins empezaron a trabajar juntos con niños con discapacidad. Su enfoque, la musicoterapia creativa Nordoff-Robbins, puso la improvisación en el centro: la música no como algo que se escucha, sino como un lenguaje que se construye entre terapeuta y paciente. Es la base de lo que hoy se llama musicoterapia activa.
América Latina: Buenos Aires, Montevideo y Río
La región tuvo un papel temprano y propio. Según el panorama publicado en Voices: A World Forum for Music Therapy:
- Argentina empezó con la musicoterapia clínica en los años cincuenta y fundó su asociación en 1966. El médico y psicoanalista Rolando Benenzon escribió buena parte de la bibliografía en español y desarrolló conceptos que siguen enseñándose.
- Uruguay tuvo sus primeros pasos en 1967, cuando un grupo de maestras de educación especial empezó a usar la música en su trabajo con niños, y fundó su asociación en 1969.
- Brasil organizó su primera formación en 1972, en el Conservatório Brasileiro de Música de Río de Janeiro.
En 1976, Buenos Aires fue sede del segundo Congreso Mundial de Musicoterapia, uno de los antecedentes de la Federación Mundial de Musicoterapia, que se constituyó formalmente en 1985 en Génova. En 1993 nació el Comité Latinoamericano de Musicoterapia (CLAM), que hoy reúne asociaciones de diez países, Uruguay incluido.
La era de la evidencia
Durante buena parte del siglo XX, la musicoterapia se apoyó en casos clínicos y en la experiencia de sus practicantes. Desde los años noventa, la neurociencia y los ensayos controlados empezaron a poner números. El trabajo de Michael Thaut sobre la estimulación auditiva rítmica en el Parkinson es un buen ejemplo: mostró que el ritmo puede reorganizar la marcha de forma medible.
Hoy existen revisiones sistemáticas de la Colaboración Cochrane sobre depresión, autismo, demencia, cáncer y otras áreas. No todas son concluyentes, y eso también es parte de la madurez de una disciplina. Las reuní, una por una, en qué dicen los estudios sobre la musicoterapia.
Lo que viene: personalizar el sonido
Si la historia de la musicoterapia enseña algo, es que siempre avanzó cuando alguien prestó atención a cómo responde cada persona. El músico en el hospital de veteranos que notaba qué canción calmaba a un paciente estaba haciendo, a mano, lo que hoy podemos empezar a hacer con datos: ajustar tempo, intensidad y forma a quien escucha.
Esa es la pregunta detrás de PIMP, el proyecto en el que trabajo. No para reemplazar al musicoterapeuta, que sigue siendo insustituible, sino para llevar un poco de esa atención personalizada a la vida cotidiana.
Fuentes
- World Federation of Music Therapy. History of Music Therapy in the United States and Canada.
- Voices: A World Forum for Music Therapy. Music Therapy in South America.
- NYU Steinhardt. Nordoff-Robbins: History.
- Comité Latinoamericano de Musicoterapia. El CLAM.
Este artículo forma parte de la guía de musicoterapia.